| | Posición CICR ante inicio de I Ronda de Negociaciones TLC con Colombia amenaza la estabilidad del sector industrial · Pérdida de competitividad podría reflejarse en el cierre de empresas. · 66% de las compañías industriales se pronunciaron en contra el tratado.
30 Julio 2012. Al dar inicio el día de hoy en Bogotá, la primera ronda de las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio, entre Costa Rica y Colombia, la Cámara de Industrias de Costa, CICR, considera que la posible apertura del mercado nacional a productos colombianos constituye una seria amenaza para la estabilidad y permanencia de muchas empresas del sector. Para CICR, lejos de ser economías complementarias, las actividades productivas de ambos países son competidoras, pero con diferencias tan grandes a favor del país sudamericano, en algunos aspectos, que resulta difícil compararlas.
De acuerdo con Juan Ramón Rivera, Primer Vicepresidente de la CICR, el comercio entre los dos países es asimétrico a favor de Colombia: para el 2011, nuestro país exportó US$48.2 millones, mientras que las importaciones fueron de US$455.6. Este pobre desempeño exportador posiciona a Colombia como el socio número 26, con respecto a valor exportado, pero como el quinto proveedor de productos importados.
Pero el desbalance en materia comercial, no es el único factor que genera preocupación. Empresas industriales de subsectores como el plástico, industria alimentaria, papel y cartón, loza sanitaria, materiales eléctricos, metalmecánico, pinturas, preparaciones de limpieza, muebles, entre otros, han externado que factores como las diferencias en el costo de la mano de obra, la provisión de materias primas, el costo de algunas fuentes de energías, las economías de escala, la capacidad ociosa en algunos sectores colombianos, la poca oferta y el elevado costo del transporte a Colombia, comparado con el costo de transporte de exportadores colombianos a Costa Rica y los incentivos a la exportación que otorga el Gobierno colombiano, son determinantes para reducir la competitividad de las empresas nacionales versus empresas colombianas.
“Las consecuencias de esta pérdida de competitividad se podrían ver reflejadas en cierre de empresas o el desplazamiento de la producción de compañías que fabrican en el país, pero con la eliminación de barreras arancelarias les resultaría más atractivo producir en Colombia”, destacó Rivera.
Estas justificadas preocupaciones expresadas por la CICR, llevaron a que un 66% de las empresas industriales
que se presentaron en la ronda de consultas, realizada por COMEX la semana del 16 de julio, se pronunciaran en contra del tratado, solo un 11% se manifestó a favor y un 23% no emitió una posición en ese momento.
“Por todo lo anterior, consideramos que dentro de la negociación deben verse reflejadas las asimetrías, y que es indispensable que se respeten las posiciones de las empresas. La apertura comercial tiene el objetivo de generar oportunidades y no de crear amenazas, por lo que apoyamos los esfuerzos de las empresas que tienen potencial en Colombia, pero a la vez defenderemos a aquellas que tienen razones suficientes para quedar al margen de esta negociación”, finalizó Rivera.
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